Volvemos a la clásica línea de historias detectivescas, aunque esta contiene un toque que no había visto: se narra un último caso que no es resuelto del todo, pero que se va aclarando a la par que el personaje principal se va redimiendo, desahogando pendientes morales que quería soltar.
Elena trabajaba como detective privada y su último caso le pareció engorroso en un principio, ya que ni su jefe lo quería tomar: la excéntrica Montserrat Bofarull de Solivellas había perdido a su esposo hacía unos días, y la policía no quería formalizar su denuncia. Elena tarda en entender sus costumbres, porque pronto entendió que su clienta le ocultaba cosas. Robert, el esposo, fue encontrado ahorcado en un departamento. La empresa para la cual trabajaba se encontraba lidiando un escándalo por lavado de dinero, ¿será tan lógico que su muerte se relacione con ello?
Elena sospecha de la nota de suicidio que deja, y empieza a encontrar pequeñas contradicciones familiares, además de una amplia red de pornografía infantil y conexiones con grupos coprófilos.
Montserrat no suelta a una pitonisa que la va poniendo poco a poco en su contra. Tiene un mal matrimonio, y sus hijos no sabían atenderla porque entraba poco a poco en locura. Montsina, la hija menor, estaba por casarse con un colombiano que Robert no aprobaba. No quería relacionarse con sus padres, porque Montserrat solapaba los maltratos con los que Robert la crió.
Jordi, el chico mayor, militaba con los okupas y se metía en problemas legales frecuentemente. Odiaba abiertamente a sus padres. Su amigo Blai le sirve de apoyo para chantajear a su propia familia y a Elena, quien dedica el libro a reivindicarlo y reivindicarse.
Jordi, el chico mayor, militaba con los okupas y se metía en problemas legales frecuentemente. Odiaba abiertamente a sus padres. Su amigo Blai le sirve de apoyo para chantajear a su propia familia y a Elena, quien dedica el libro a reivindicarlo y reivindicarse.
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Contra la tentación de desaparecer está el instinto de vivir que late en todos los seres.
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Es un libro al que hay que tomarle el hilo de la narración con el tiempo, pues es muy catalana. La historia se desarrolla sola, pero no logra llegar a un clímax tan importante. Retrata bien la locura, la decepción, la idea de un detective que no sale como nos lo muestran en las películas.
Me parece de un 7-8 de calificación. No es de los que no voy a olvidar.
Me parece de un 7-8 de calificación. No es de los que no voy a olvidar.
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Carme Riera Guilera nació en Palma de Mallorca el 12 de enero de 1948. Forma parte de la Real Academia Española. Comenzó escribiendo los relatos de su abuela a los 8 años. Es licenciada en Filosofía y Letras y doctora en Filología Hispánica. Cuenta con más de 25 premios en su carrera como escritora, coronada por 15 novelas. Su obra ha sido traducida a diversos idiomas, como alemán, árabe, francés, inglés, italiano, griego, ruso, portugués, turco y hebreo.
“Para mí, el alma de las personas consiste en su memoria. Pero la memoria casi nunca es objetiva ni fiable, sino selectiva, parcial e incluso voluble. A medida que recordamos nos alejamos cada vez más de los hechos, de manera que recordamos no hechos, sino recuerdos de hechos.”
Lee conmigo en: https://ww3.lectulandia.co/book/vengare-tu-muerte/
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