Hace unas semanas leí El invencible verano de Liliana y Liliana, la protagonista, me recomendó este libro como una de sus historias de cabecera con las que empoderaba a sus amigas universitarias para ser mujeres fuertes, independientes y muy amigas entre sí. Quise leerlo para entender mejor su pensar, y este fue el resultado.
¡ G R A C I A S x L I L I A N A !
Milena
Jesenská fue una periodista y activista checoslovaca que ayudó a intelectuales contemporáneos a escapar de las manos del nazismo, hasta que ella misma fue capturada. SE HACE AMIGA DE LA AUTORA, ENCERRADA EN EL MISMO CAMPO DE CONCENTRACIÓN (RAVENSBRÜCK) PORQUE QUIERE QUE ESCRIBAN UN LIBRO CON LA EXPERIENCIA DE AMBAS, POR ESO ES QUE NACE ESTA HISTORIA.
ANTE TODO, ES UNA ODA A SU AMISTAD Y A LA FUERZA QUE LES PROPICIABA EN EL DÍA A DÍA DE VIVIR EN TAL TORTURA.
Trabajaba en la enfermería del barracón, lo que la hizo una presa respetable tanto por compañeras como por celadoras.
Perdió a su hermano menor y a su madre muy joven, lo que la dejó a cargo de un padre autoritario que la marcó con sus exigencias.
Joven rebelde, adicta a la morfina y a entregar más de lo que recibía. Gusta de los artistas bohemios de Praga, con los que pasa interminables tertulias. Se enamora de la obra de Kafka y lo traduce del alemán, lo que forma en ellos un amor platónico muy sonado en la época. Su correspondencia hablaría de esta relación.
Busca la emancipación de la mujer, principio heredado por antepasados que lucharon por las causas sociales de sus momentos.
Joven rebelde, adicta a la morfina y a entregar más de lo que recibía. Gusta de los artistas bohemios de Praga, con los que pasa interminables tertulias. Se enamora de la obra de Kafka y lo traduce del alemán, lo que forma en ellos un amor platónico muy sonado en la época. Su correspondencia hablaría de esta relación.
Busca la emancipación de la mujer, principio heredado por antepasados que lucharon por las causas sociales de sus momentos.
Su mejor amiga Staŝa, de la escuela, la ayuda a publicar sus primeros artículos. Con el tiempo mejoran tanto, que forma con ella su propia revista (de corta vida, pero significativa para ambas). Inicia hablando de consejos femeninos para terminar en fuertes críticas político-sociales cuando el nazismo estaba en auge.
Staŝa era tan físicamente cercana a Milena, que las tachaban de lesbianas. Y su padre incluso trata de separarlas (además de internar a Milena en un manicomio, esperando que se olvide de Ernst, su primer esposo, que por ser judío no contaba con la aprobación de la familia de Milena). Hablando de Ernst, durante su corto matrimonio viven en Viena, donde Milena es infeliz porque no se adapta a las costumbres femeninas de la época: no es sumisa, no vive arreglada, no se quiere dedicar solo al hogar. Ernst lleva una vida de libertinaje e infidelidad que le cuesta cara a Milena.
Su tercer esposo, Jaromír
Krejcar, le da los años más felices de su vida entre tertulias con amigos intelectuales mutuos y un profundo amor compartido por el arte, aunque también termina por decepcionarla. Padre de su única hija, Honza, quien desde muy pequeña entrega publicidad política de su madre y la visita en el campo de concentración, además de ser detenida en varias ocasiones por la Gestapo, provocando en ella el desarrollo de una imaginación desbordante que le ayudaría a superar la pérdida de Milena algunos años después.
Milena sufre de diversas enfermedades. Una septicemia la deja semi-paralítica de por vida, lo que arruina su espíritu de esquiadora y bailarina. También en el campo enferma de artritis y contrae una infección renal fatal. A pesar de ser comunista, lleva una buena relación con los testigos de Jehová en el campo.
En los barracones se gana la admiración de la gente por su constante ayuda al prójimo aun ante el peligro, falsificando análisis médicos para evitar que sus compañeras enfermas se conviertan en cobayas (las mujeres con las que se experimentaba en el campo), robando comida para los enfermos y amenazando a directivos para salvar a Margarete de un encierro de meses en un búnker.
En los barracones se gana la admiración de la gente por su constante ayuda al prójimo aun ante el peligro, falsificando análisis médicos para evitar que sus compañeras enfermas se conviertan en cobayas (las mujeres con las que se experimentaba en el campo), robando comida para los enfermos y amenazando a directivos para salvar a Margarete de un encierro de meses en un búnker.
Margarete, la autora, con anterioridad perteneció a un campo de concentración soviético por su actividad comunista. Se encarga del barracón de los testigos de Jehová, contando con una libertad que pocas presas gozaban, y desde la que trataba de ayudarlas.
Margarete nos cuenta historias de personajes con los que Milena trabaja antes de su reclusión y durante sus amargos años esperando la libertad:
Comparte celda con Mařka Schmolková, paisana que ayudó a sacar del país (sobre todo) a niños judíos. Ella pudo ser rescatada para seguir su misión.
También trabajó con el médico Joachim
von Zedtwitz. Milena recibe un paquete suyo antes de morir, y le alegra saber que al menos uno de los dos logró salir de dicho infierno.
Anička Kvapilová, otra de las presas con las que convive, bibliotecaria en Praga, escribe cuentos y recopila memorias de sus compañeras en una pequeña obra literaria que Milena admira y conserva. Al salir ayuda a fundar asilos y cursos de verano para familiares de refugiados y expresos.
El libro, como todo testimonio de sobreviviente del Holocausto, es maravilloso. Nos vuelve a contar esos horrores de los que ya sabíamos (como los "médicos" que atendían partos en los campos y ahogaban a los recién nacidos apenas comenzaban a respirar) pero dando la esperanza de escuchar a aquellos que con su vida pagaron un voto de rebeldía, humanidad y lucha.
Todos estos libros merecen ser leídos y amados. Todas las víctimas merecen seguir viviendo en nuestro corazón.
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«Me
temo que me estoy haciendo vieja de verdad; hace ya tres años que no me he
enamorado…»
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«A Dios gracias, no se puede matar el amor. Es más fuerte que todas las
barbaries»
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O bien el mundo es diminuto o bien nosotros somos tan enormes que lo llenamos
completamente.
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«No sabes nada de alguien hasta que no le amas»
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Todo lo que hace el ser humano trasluce su espíritu y lo que éste ha elaborado.
Su aspecto, la forma en que se mueve, cómo lleva los trajes o cómo pone los
pies, el modo en que se ríe o da la mano a otro: todo brota de la misma fuente,
de la riqueza y nobleza de su vida interior.
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Mientras tú no dejes de subir, no se acabarán los escalones; van creciendo
hacia arriba bajo tus pies ascendentes.
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El corazón humano es extraño, hermoso y eterno.
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Querer la muerte, pero no el dolor, es mala señal, porque de no ser así nos atreveríamos a morir.
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«Si se tienen dos o tres personas, pero qué digo, si se tiene una única persona ante la cual se pueda ser débil, pobre de espíritu o estar triste sin que ello nos haga daño, entonces somos ricos. La tolerancia sólo se puede exigir a los que nos aman, nunca a otras personas y sobre todo jamás a uno mismo».
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Querer la muerte, pero no el dolor, es mala señal, porque de no ser así nos atreveríamos a morir.
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«Si se tienen dos o tres personas, pero qué digo, si se tiene una única persona ante la cual se pueda ser débil, pobre de espíritu o estar triste sin que ello nos haga daño, entonces somos ricos. La tolerancia sólo se puede exigir a los que nos aman, nunca a otras personas y sobre todo jamás a uno mismo».
Margarete Buber-Neumann nació el 21 de octubre de 1901 en Potsdam, Alemania. Fue parte del Partido Comunista Alemán. Se casó con Heiz Neumann, dirigente comunista que fue levantado en la Gran Purga de Stalin. No supo nunca su destino (aunque fue asesinado el mismo día de su detención). Margarete fue a un Gulag como "esposa de enemigo político" y unos años después pasó al campo de Ravensbrück, donde renunció al comunismo y pudo aguantar cinco años en puestos de vigilancia desde los que no sufrió el mismo maltrato que las demás presas. Pasó meses en aislamiento en un bunker sin nada de luz y alimento tres veces por semana por colaborar para que no se asesinara a unas presas "cobayas", es decir, de las asignadas a experimentación médica que ya padecían de enfermedades y deformaciones causadas por dichos tratamientos experimentales.
Se le fue entregada la Gran Cruz del Mérito de la República Federal de Alemania en 1980 (máximo reconocimiento del país a las causas sociales, políticas y humanitarias), muriendo 9 años más tarde, a los 88 años.
Se le fue entregada la Gran Cruz del Mérito de la República Federal de Alemania en 1980 (máximo reconocimiento del país a las causas sociales, políticas y humanitarias), muriendo 9 años más tarde, a los 88 años.
Lee conmigo en: https://ww3.lectulandia.co/book/milena/
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